martes, 29 de septiembre de 2009

el modista

esta es un cuento que hice junto a mi buen amigo Jaime Duque

Llevaba poco tiempo como modista. El oficio lo encontró casi por casualidad. El hubiera querido ser encantador de serpientes, pero la dura situación lo obligó a continuar la tradición familiar. Se sentía algo frustrado por las pocas emociones que cortar y coser telas le traía. Hasta el día en que un emisario real llegó a su puerta con un encargó. El jeque Abub necesitaba un nuevo par de pantuflas y el improvisado modista sería el encargado de confeccionarlas. . No tenía mucha experiencia, pero sí un gran encargo.

Trabajó durante días en el calzado real. Experimentó con formas, telas y adornos, hasta que estuvo satisfecho con el producto final. Montó su camello y atravesó el desierto con el pequeño tesoro. Tenía hasta el último jueves del mes para entregar el encargó. Llegando al palacio, quiso hacer la entrega de manera ceremonioso .pero, al sacar las pantuflas de la bolsa, se dio cuenta de que faltaba una.

La desesperación se apoderó del modista, quien tenía todavía un día para encontrar la penda real entre la arena del Sahara. Cabalgó como loco en su camello por, todo el desierto. Cuando no pudo más, retornó al palacio dispuesto a enfrentar su suerte. Cerca de la puerta, una pequeña ventisca reveló la pantufla que había quedado levemente enterada.

El modista se abalanzó sobre ella y la besó; estaba salvado. En la cámara del trono, caminado hacia el jeque se sintió como flotando entre nubes. Cuando mostró las prendas a su majestad se produjo un momento de silencio. El jeque analizó las costuras y los adornos. Miró las pantuflas por todos los lados. Las olio, las manoseo y se las probo varias veces. Al final el jeque dijo a todos los presentes:

- son unas pantuflas muy cómodas y bonitas, pero no me gusta el color. Córtenle la cabeza al modista.

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