martes, 24 de noviembre de 2009
mito de la falta de inspiracion
Hace mucho tiempo la humanidad estaba llena de artistas. Cientos de pintores, músicos y escritores rondaban por todo el planeta llenándolo de belleza. Cada obra creada era espectacular. Nunca faltaban ideas, nunca había trabajos malos, todo lo creado era perfecto. Hasta la llegada de un pequeño músico llamado Inspiranis, cuando Inspiranis cantaba la gente corría, los niños lloraban, los perros ladraban. Dicen que lo echaron de varios pueblos porque su fea música traía mala suerte. Inclusive cuentan que el horrible canto de Inspiranis quitaba la inspiración a los artistas. El pequeño músico no quería cambiar de oficio. Él soñaba con ser tan famoso y perfecto como todos los demás artistas. Pero simplemente no tenía talento, algo que parecía imposible. Desesperado por cantar bien, Inspiranis pidió ayuda a los dioses de la tierra. Ellos, al ver el amor por el arte que tenía este patético personaje, decidieron darle una mano. Los dioses le regalaron una guitarra mágica con la que podría crear la música más hermosa del mundo. Pero, ni toda la magia podía ayudar a Inspiranis. Él seguía sonado tan mal como siempre, incluso peor. Inspiranis jamás tendría ni una gota de talento. Cuando Inspiranis comprendió su destino sintió mucha ira. Él decidió que no podía ser la única persona en el mundo sin talento. Así que usó la guitarra regalada por los dioses para fastidiar el trabajo de los demás artistas. Pronto las grandes obras llenas de belleza comenzaron a desaparecer. Los pintores, músicos y escritores no encontraban la inspiración, todo por la culpa del horrendo canto de Inspiranis. Algunos artistas pudieron superar la mala influencia de Inspiranis y siguieron creando magnificas obras llenas de belleza. Pero, no muchos lo lograron esto y la cantidad de artistas buenos paso de ser millones, a solo un puñado. Gracias a el poder de la guitarra, Inspiranis se convirtió en el dios de la falta de inspiración. Este dios busca gente que aspira convertirse en artista. Cuando los encuentra, canta su horrible canción y les roba todo el talento. Los únicos que pueden vencer el canto de Inspiranis son los artistas puros, solo, los que nacieron para crear belleza.
historia con cuadro
Estar borracho tiene varias etapas. Empiezas tomando y tomando como si fuera la última borrachera de tu vida. Te sientes bien, no te consideras ebrio y todo es pura felicidad. Esa felicidad te lleva a la siguiente etapa. Hablar como loco. Sin darte cuenta conversas con quien sea y sobre lo que sea. De repente eres el mejor amigo de todos, eres la persona más elocuente del lugar y cada vez hay más felicidad.
A medida que la parranda avanza, comienzas a ver todo borroso ( como si tuvieras las gafas de alguien puestas),vas más seguido al baño y si te pellizcas la cara no la sientes. En ese punto ya estas borracho( por más que lo niegues),pero, todavía conciente. Aún dices cosas coherentes, puedes caminar y todos los problemas de tu vida desaparecen. Ahí tienes dos opciones. Dejas de beber y disfrutas la noche tal como estás o sigues tomando hasta reventar.
Sea cual sea tu decisión el siguiente paso siempre es el mismo, ir a bailar. Cuando bailas comienza la verdadera diversión. Vas a saltar, a cantar, a dar vueltas. Bailarás cualquier canción sin importar el artista. Desde merengue hasta electrónica. No importa que no sepas bailar, en este momento te mentes en tu mundo y solo disfrutas de la hipnotizante mezcla creada por la música y las luces brillantes y parpadeantes que se mezclan con la oscuridad. Eres tu con tú entorno y con la persona que tienes al frente. La tocas, la hules, le hablas, la sientes y si tienes suerte la besas. En la parte del baile no importa el cansancio, la borrachera o la sobriedad, solo importa la diversión. Después suena una canción conocida por todos y te juntas con tus amigos. Te abrasas con ellos y forman una ronda. Todas, saltan, ríen, gritan, VIVEN, son felices y termina la canción.
Cuando la música para, pueden pasar dos cosas. Si dejaste de beber ya estas sobrio. Pero, si continuaste tomando, puede ser un problema. Ahora todo da vueltas y esta oscuro. No puedes caminar bien, no dices ni piensas nada coherente y todos los amigos que hiciste más temprano te consideran un estorbo. La felicidad se acaba y comienzas a llorar abrazado de tu nuevo hermano. Sorprendentemente, todavía no tienes
lagunas mentales y aún puedes decidir si sigues tomando o paras.
Si decides parar, cosa que no pasa ( recuerda no piensas coherentemente), seguirás muy borracho pero un poco consiente y de todas formas tendrás resaca. Si continuas, harás muchas cosas vergonzosas y estúpidas que nunca recordaras. No podrás pararte o moverte. Todos los que están al rededor tuyo se convertirán en un montón de sombras sin rostro que dicen cosas in entendibles. No podrás controlar tu cuerpo e inevitablemente vomitaras. Sentirás como el fluido sube por tu estómago pasa por tu traquea y bluag. Te arde la garganta, hueles horrible y has creado un hermoso cuadro abstracto al estilo de Duchamp en el suelo.
Después del vómito viene un sentimiento de desesperación. Ya no sabes qué hacer. No puedes dormir, jadeas y tomas agua. Intentas como sea ponerte “ bien”, pero tu organismo no está bien. Ni siquiera recuerdas cómo se siente estar bien. Lo único que puedes hacer mientras pides clemencia a tu cuerpo es gritar,- no vuelvo a tomar en mi vida- antes de caer inconsciente. Al otro día, solo recuerdas la vomitada y te preguntas de forma inocente.- Qué carajos hice anoche-.
A medida que la parranda avanza, comienzas a ver todo borroso ( como si tuvieras las gafas de alguien puestas),vas más seguido al baño y si te pellizcas la cara no la sientes. En ese punto ya estas borracho( por más que lo niegues),pero, todavía conciente. Aún dices cosas coherentes, puedes caminar y todos los problemas de tu vida desaparecen. Ahí tienes dos opciones. Dejas de beber y disfrutas la noche tal como estás o sigues tomando hasta reventar.
Sea cual sea tu decisión el siguiente paso siempre es el mismo, ir a bailar. Cuando bailas comienza la verdadera diversión. Vas a saltar, a cantar, a dar vueltas. Bailarás cualquier canción sin importar el artista. Desde merengue hasta electrónica. No importa que no sepas bailar, en este momento te mentes en tu mundo y solo disfrutas de la hipnotizante mezcla creada por la música y las luces brillantes y parpadeantes que se mezclan con la oscuridad. Eres tu con tú entorno y con la persona que tienes al frente. La tocas, la hules, le hablas, la sientes y si tienes suerte la besas. En la parte del baile no importa el cansancio, la borrachera o la sobriedad, solo importa la diversión. Después suena una canción conocida por todos y te juntas con tus amigos. Te abrasas con ellos y forman una ronda. Todas, saltan, ríen, gritan, VIVEN, son felices y termina la canción.
Cuando la música para, pueden pasar dos cosas. Si dejaste de beber ya estas sobrio. Pero, si continuaste tomando, puede ser un problema. Ahora todo da vueltas y esta oscuro. No puedes caminar bien, no dices ni piensas nada coherente y todos los amigos que hiciste más temprano te consideran un estorbo. La felicidad se acaba y comienzas a llorar abrazado de tu nuevo hermano. Sorprendentemente, todavía no tienes
lagunas mentales y aún puedes decidir si sigues tomando o paras.
Si decides parar, cosa que no pasa ( recuerda no piensas coherentemente), seguirás muy borracho pero un poco consiente y de todas formas tendrás resaca. Si continuas, harás muchas cosas vergonzosas y estúpidas que nunca recordaras. No podrás pararte o moverte. Todos los que están al rededor tuyo se convertirán en un montón de sombras sin rostro que dicen cosas in entendibles. No podrás controlar tu cuerpo e inevitablemente vomitaras. Sentirás como el fluido sube por tu estómago pasa por tu traquea y bluag. Te arde la garganta, hueles horrible y has creado un hermoso cuadro abstracto al estilo de Duchamp en el suelo.
Después del vómito viene un sentimiento de desesperación. Ya no sabes qué hacer. No puedes dormir, jadeas y tomas agua. Intentas como sea ponerte “ bien”, pero tu organismo no está bien. Ni siquiera recuerdas cómo se siente estar bien. Lo único que puedes hacer mientras pides clemencia a tu cuerpo es gritar,- no vuelvo a tomar en mi vida- antes de caer inconsciente. Al otro día, solo recuerdas la vomitada y te preguntas de forma inocente.- Qué carajos hice anoche-.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
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