Estar borracho tiene varias etapas. Empiezas tomando y tomando como si fuera la última borrachera de tu vida. Te sientes bien, no te consideras ebrio y todo es pura felicidad. Esa felicidad te lleva a la siguiente etapa. Hablar como loco. Sin darte cuenta conversas con quien sea y sobre lo que sea. De repente eres el mejor amigo de todos, eres la persona más elocuente del lugar y cada vez hay más felicidad.
A medida que la parranda avanza, comienzas a ver todo borroso ( como si tuvieras las gafas de alguien puestas),vas más seguido al baño y si te pellizcas la cara no la sientes. En ese punto ya estas borracho( por más que lo niegues),pero, todavía conciente. Aún dices cosas coherentes, puedes caminar y todos los problemas de tu vida desaparecen. Ahí tienes dos opciones. Dejas de beber y disfrutas la noche tal como estás o sigues tomando hasta reventar.
Sea cual sea tu decisión el siguiente paso siempre es el mismo, ir a bailar. Cuando bailas comienza la verdadera diversión. Vas a saltar, a cantar, a dar vueltas. Bailarás cualquier canción sin importar el artista. Desde merengue hasta electrónica. No importa que no sepas bailar, en este momento te mentes en tu mundo y solo disfrutas de la hipnotizante mezcla creada por la música y las luces brillantes y parpadeantes que se mezclan con la oscuridad. Eres tu con tú entorno y con la persona que tienes al frente. La tocas, la hules, le hablas, la sientes y si tienes suerte la besas. En la parte del baile no importa el cansancio, la borrachera o la sobriedad, solo importa la diversión. Después suena una canción conocida por todos y te juntas con tus amigos. Te abrasas con ellos y forman una ronda. Todas, saltan, ríen, gritan, VIVEN, son felices y termina la canción.
Cuando la música para, pueden pasar dos cosas. Si dejaste de beber ya estas sobrio. Pero, si continuaste tomando, puede ser un problema. Ahora todo da vueltas y esta oscuro. No puedes caminar bien, no dices ni piensas nada coherente y todos los amigos que hiciste más temprano te consideran un estorbo. La felicidad se acaba y comienzas a llorar abrazado de tu nuevo hermano. Sorprendentemente, todavía no tienes
lagunas mentales y aún puedes decidir si sigues tomando o paras.
Si decides parar, cosa que no pasa ( recuerda no piensas coherentemente), seguirás muy borracho pero un poco consiente y de todas formas tendrás resaca. Si continuas, harás muchas cosas vergonzosas y estúpidas que nunca recordaras. No podrás pararte o moverte. Todos los que están al rededor tuyo se convertirán en un montón de sombras sin rostro que dicen cosas in entendibles. No podrás controlar tu cuerpo e inevitablemente vomitaras. Sentirás como el fluido sube por tu estómago pasa por tu traquea y bluag. Te arde la garganta, hueles horrible y has creado un hermoso cuadro abstracto al estilo de Duchamp en el suelo.
Después del vómito viene un sentimiento de desesperación. Ya no sabes qué hacer. No puedes dormir, jadeas y tomas agua. Intentas como sea ponerte “ bien”, pero tu organismo no está bien. Ni siquiera recuerdas cómo se siente estar bien. Lo único que puedes hacer mientras pides clemencia a tu cuerpo es gritar,- no vuelvo a tomar en mi vida- antes de caer inconsciente. Al otro día, solo recuerdas la vomitada y te preguntas de forma inocente.- Qué carajos hice anoche-.
martes, 24 de noviembre de 2009
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